PILAR COSSÍO

  Desde el 11-09-2018 hasta el 11-10-2018

de lunes a viernes, de 12 a 14 h. y de 18:30 a 20:30 h.
Salas de exposiciones del Ateneo Cultural el Albéitar ULE
Exposiciones

EXPOSICIÓN

PILAR COSSÍO

"FRACTAL SAND"

(fotomontaje, fotografía, dibujo e instalaciones)

web oficial  www.pilarcossio.com



Pilar Cossio
Decía Italo Calvino que «las ciudades son un conjunto de muchas cosas:
memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como
explican todos los libros de historia de la economía, pero estos
trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras,
de deseos, de recuerdos». Y en Pilar Cossío hay muchas ciudades y muchos
trueques.
El suyo es arte de lugares y no lugares. De fragmentos y tránsitos. De
visiones fugaces e imaginarios. Somos restos, collages, pecio, andenes,
estaciones, lugares de paso. A Pilar siempre la he conocido así, de paso
y a pasos, en una danza de destinos imposibles, azares, viajes y
mundos familiares. Por eso quizás nunca se ha detenido.
No existe una foto fija de su creación. Puedo recordar dibujos que
tratan de escapar de su propio trazo, coreografías de manchas, imágenes
rotas de sitios que nunca conoceremos. En
su obra, como refleja  el contenido del libro. caben…
Pequeñas distancias. Travesías. Y trayectos.
La caligrafía de Pilar rezuma una poética de voyeur, de viajera
accidental que combina cicatrices con heridas, tatuajes con collages,
ciudades con estaciones. Pilar es Turín, París, Florencia, Beirut,
Essaouira, Roma, Londres, Santander…Un viaje interior de destinos en
el mapa, equipajes de luces y sombras y una cartogafía de sueños y
deseos, pero también de desiertos, puertos, costas y cafés. En Pilar
siempre habita un rastro de jazz, una improvisación alada, como todas
las que merecen la pena, inasible, pero que, como la vida, mancha y
luego ya no puedes dejar de preguntarte por esos colores desmayados, ni
por las figuras que tratan de escapar de la instalación, ni por esas
ciudades invisibles, inventadas, habitadas, vacías que integran nuestra
memoria de arena.
El paisaje, cotidiano o ajeno, reinventado o extraño, es siempre un
ready made, una emoción entrecortada, un lugar de silencio, susurro,
luna e ingravidez, porque el/la artista, todo artista es refugiado,
exiliado y pasa de puntillas como ella entre quimeras, espejos y laberintos.
Con Pilar uno pasea descalzo dejando huellas en el papel, en una postal,
en cielos sobre ciudades, en cielos protectores, en objetos, en poemas,
en hojas muertas, en flores del mal, en ventanas que miran lejos, muy
lejos, sin retorno.
A veces la vida es simplemente eso como, ‘Madeleine’, una de sus
exposiciones y una estación de metro de París,
una mujer de pelo rojo que lavaba los pies de su amado y que, con
enorme sensualidad, nunca olvidada, secaba aquellos pies adorados con su
pelo rojizo, con su trenza deshecha,
En Pilar surgen imágenes grabadas desde la infancia que tienen un enorme
poder de seducción…una Alicia que nunca acaba de traspasar el espejo, una necesidad de
encontrar los rasgos dejados, las huellas del caminar. Nos ofrece una
elaboración personal de nuevos signos, nacientes, a partir de los
lugares en los que se han demorado las vivencias para proponérnoslos y
así poder compartir los posos de la intensidad poética prendida con
hilos casi invisibles en esos lugares.
Baile aéreo, iluminado en mitad de la estancia, danza pausada,
mujer-pájaro que vuela entre pasillos, playas, ascensores, invertida
hacia el interior del pozo-espejo, generando misterio, la distancia que
hace necesaria la recreación y la evidencia del sentido de la
instalación que nos llama desde el fondo del abismo; o la de la postura
transgresora, la que opta por la vivencia directa, de una imagen
virtual, por la mirada en el fondo del espejo, mejor o peor que la
imaginada, siempre distinta porque su naturaleza es de otro orden. Hay
una construcción sobre el vértigo en esos trajes o cuerpo suspendidos,
invertidos, que se miran y se abisman .
Lo que queda del devenir, los puntos de anclaje de la memoria, que se
convierten en nuevos seres para dejar su huella en el recuerdo: zapatos
y baile, caminos recorridos por calles, edificios, ciudades, pasos de
baile o de vida.
Pilar Cossío deja siempre la sensación de ser una creadora que pasa al
lado de la obra, que no la hace, sino que la siente o la padece, que
interviene menos de lo que parece. Y de que intervienen más, que la
hacen, los objetos, el espacio, la gente que la mira, y siempre de
manera distinta a la que se pudo prever, como ocurre con esos vacíos,
ese juego de presencias y ausencias donde flotan las criaturas y sus
insignificantes significados o lo inverso.
Hay mucho de ceremonia en sus piezas, de altar dedicado al tránsito del
amor, del duelo, del dolor, repetido y reflejado, multiplicado por ejes
de simetrías, que crean ecos, pulsaciones, y la necesidad de pasar al
otro lado de lo imaginario, para renacer purificado.
Los contornos, las líneas, la doble imagen, lo difuso, el encanto y el
pas du tout, los cuerpos sólo son fragmentos, solo se revelan desde la
ausencia o el ocaso, desvanecidos o en desmayo, en desazón continua.
Sobreimpresión sobrecogedora de todo, levedad, con Pilar somos fantasmas
viajeros, náufragos hacia Itaca, argonautas escapados de los frescos de
una bóveda barroca derruida.
Tiempo y memoria, fetichismo y metáfora. Suite Cossío, collages,
instalaciones, ready-mades, dibujos, fotomontajes, una danza de
psicología y autobiografía de traje de diario y vestido de domingo. Un
relato de sensibilidad, densidad erótica, sutilezas y sensualidad, con
el referente constante de lo urbano, en una suerte de cartografía sobre
lo femenino, la memoria, el imaginario poético y el espacio. Un
movimiento continuo de aire y en el aire, aleatorio y azaroso, un
tránsito vital incesante antes de subir a un tren sin más trayecto que
las imágenes fragmentadas, deshechas y desnudas.
«El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos
miramos con una mirada inteligente», escribió Marguerite Yourcenar. Y
una de esas miradas es la de Pilar.
GUILLERMO BALBONA
Poeta y Periodista



NOTA BIOGRÁFICA / PILAR COSSIO
Nace en Obeso, Cantabria.

 1976 Licenciada en Filosofía y Letras: Universidad Central de Barcelona. España.
1976 Fija su residencia en Florencia, Italia.
1981 Licenciada en Pintura/ Escuela de Bellas Artes de Florencia. Italia.
1981 Estancia en el Cairo, Egipto: Tesis de laurea para la Escuela de Bellas Artes de Florencia, en la Universidad Al-Ashar del Cairo.
( “Frescos Omeyas en el Palacio Califal de Qusayr’Amra”, Desierto de Jordania).
1989 - 1991 Residencia Internacional para artistas en Londres, Seleccionada por la Fundación Delfina Studios Trust, Inglaterra. Junto a los artistas Xomin Badiola y Dario Urzay.
1991 - 1992 Premio de Roma (Pintura). Residencia en la Academia de España en Roma. (Ministerio de Asuntos Exteriores), Italia.
1994 - 1999 Vive en Turín, Italia. Inicia su relación con la galería Paolo Tonin ArteContemporanea.
En el 2000 Se traslada a París, Francia.
2010 Estancia y exposición en Beirut (Libano). Aquí nace su libro “Splendor Solis”. Escrito en Francés y Español y traducido al Árabe.
2011 - 2012 Art Workshops en las escuelas Ibn Khaldoum de Essaouira, Marruecos.
2012- Festival de Jazz de Berchidda, Time in Jazz.
- Abbazia di Spineto,  Sarteano, Siena. Italia.
2012 - 2013 “Ifitry Project”. Marruecos: Residencia Internacional de artistas contemporáneos. Bienal de Casablanca.
Galeria Juán Silió , Santander.
2015 Weiller Project, Paris.
Galeria La Fábrica Madrid (Splendor Solis)
2016 - Viaje y estancia en Beirut. Realización del libro “Splendor Luna”. Libro de artista escrito en Francés, Español y traducido al Árabe por Ziad Chakaroum .




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