LUIS MIGUEL SANTOS UNAMUNO "Ceci n'est pas un Magritte"

  Desde el 17-05-2018 hasta el 21-06-2018

Desde el 17 de mayo hasta el 21 de junio de 2018. De lunes a viernes, de 12 a 14 h. y de 18:30 a 20:30 h.
Salas de exposiciones del Ateneo Cultural el Albéitar ULE
Exposiciones

   Este es un proyecto de apropiacionismos, capturas en la realidad cotidiana de reminiscencias, reflejos de la obra de artistas y corrientes con una identidad reconocible. La nómina de ellos es extensa y puede incluir también ismos, vanguardias, que se recuerdan mejor que los propios nombres de sus autores (casos del Land art, el Minimalismo, el Arte Conceptual, el Arte feminista, etc.). La sociedad de la imagen ha deglutido ya a muchos de ellos (caso de Miró en los carteles publicitarios, Calder en las lámparas de los pisos de estudiantes, Kandinsky en telas y tejidos  llamativos, Munch y su Grito,…) y aquí se intenta ir un poco más allá. Pero por eso mismo la obra presentada no se sostiene por sí sola en cada una de las fotografías, no siempre efectistas, no siempre estéticamente bellas, no siempre técnicamente trabajadas, la mayoría de las veces encontradas en lugares inesperados, mal iluminados. No sería, pues, el caso de fotografías “bonitas, pero casi mudas” de las que nos hablaría Luigi Ghirri. Se busca que sean precisamente locuaces. Este Proyecto tiene un relato, un por qué, y por ello debe contemplarse como un todo. Sólo cuando, despaciosamente, se interna el espectador en la senda que este relato le propone puede darse un insight de comprensión.
   Las imágenes nunca se buscaron, se tomaron donde se encontraron y lo fueron, casi en su totalidad con la óptica limitada del teléfono móvil, lo que les hace resentirse en su calidad si bien en ocasiones una imagen imperfecta puede llegar a hacer pensar en el trazo desvaído de un pincel. No hubo preparación, ni puesta en escena, ni trípode, ni espera por l’instant décisif. Hubo, eso sí, hallazgo, inquietud, sorpresa, suerte. Por eso hay tantas tomas en viajes, en el extranjero, en las calles de ciudades donde llevas los ojos preparados para mirar, sin guía ni GPS, como un flâneur. En palabras de Elliot Erwitt: La fotografía es el arte de la observación. Se trata de encontrar algo interesante en un lugar ordinario. […] tiene poco que ver con las cosas que ves y mucho con cómo las ves.
   La obra, además de su perspectiva apropiacionista, presenta otra característica que la dota de interés. ¿Se hará realidad en ella la afirmación de Borges que conjeturó que un escritor puede influir en sus antecesores?. “Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro”.  La explicación de esta paradoja, extendida al mundo visual, se encuentra en el hecho de que los apropiacionistas nos fuerzan a mirar a sus epígonos a través de esos rasgos que han elegido para hacernos reconocible al autor de referencia.

   Luis Miguel Santos Unamuno se inició en la fotografía amateur gracias a contar en el hogar familiar con una sencilla ampliadora en blanco y negro y a que a principios de los 70 circularan por allí los ejemplares de una clásica revista, AF (Arte Fotográfico). Le fue así sencillo pasar de la foto de recuerdo a la fotografía con pretensiones artísticas si bien casi siempre para consumo privado. Su concepción estética, arraigada en lo abstracto, se acerca al expresionismo con ausencia casi total de personas, animales o paisajes rurales. Su herramienta ahora es el teléfono móvil, siempre en el bolsillo, poca calidad en el sensor pero dispuesto a ser disparado con celeridad. El escenario, por el contrario, sigue siendo el mismo: la ciudad, lo cotidiano, lo artificial, las luces de neón, los plásticos y metales.




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